Honestidad y justicia

Muchas voces se quejan, con estridencia y razones crecientes,  del mal funcionamiento de la justícia en nuestro país. Entre la politización real y la imaginaria, entre la ineficacia percibida y la comprobada, pocos estan contentos con nuestro sistema judicial.

No es que tengamos malos jueces, que buenos haylos y muchos. Si algun defecto podemos encontrar a nivel del personal es un metodo de selección y formación arcaico y desfasado.  Para que se exige a un juez que sepa de carretilla todas las leyes del país si basta con teclear en un ordenador para disponer del texto de la norma y la jurisprudència aplicable? 

Porque no se forman jueces especializados desde el primer momento si luego los juzgados sí son especializados? No tiene ningun sentido que un juez pase unos años en la jurisdicción penal o la social y luego pase a la mercantil o a la administrativa. Ninguna persona puede conocer a fondo todas las especialidades del derecho, y cada dia menos.

El funcionamiento de la justicia en nuestro país necesita una revisión a fondo. Desde las leyes procesales, arcaicas y caducas todas ellas sin excepción, hasta el sistema de valoración e incentivos del trabajo de los jueces, que prima la cantidad y no la calidad de su trabajo. En nuestro sistema no se incentiva a los jueces por dictar buenas sentencias sinó por despachar el maximo número de expedientes por unidad de tiempo. Si se han resuelto bien o mal, no importa. El caso es sacar papeles de los juzgados. El mejor juez no es el que dicta mejores sentencias sinó el que archiva mas expedientes. 

No basta con dotar a la justícia de modernos ordenadores si los métodos de trabajo son los de hace cien años. Las tecnologias no tienen sentido si no se cambia el esquema de trabajo.

En cuanto a lal leyes procesales, Jueces y Abogados pasamos mas tiempo discutiendo y resolviendo incidentes procesales que en debatir el fondo de los asuntos. Las leyes permiten demasiados incidentes procesales que dilatan innecesariamente el procedimiento y distraen la atención de la argumentación essencial del caso.

En algo tan delicado como la justícia, la calidad es lo primero. Y  si faltan medios hay que ponerlos. Disimular la falta de medios reduciendo la calidad del Servicio no es acceptable. Tampoco es acceptable que los pleitos duren años, incluso los de pequeña trascendencia. 

La prensa  habla de justícia exprés cada vez que se produce una modificación de las leyes procesales. Que ingenuos! Se habla de justícia exprés para definir procedimientos que duran meses cuando deberían durar semanas. No se agilizan los pleitos reduciendo los plazos. Reducir quince, veinte o treinta dias en la tramitación de un procedimiento que dura años no tiene ningun sentido. 

La obsesión de nuestro sistema judicial son las garanties procesales. Para quien? Las garantias que alargan el procedimiento solo favorecen a una parte en detrimento de la otra. Y siempre a la misma: favorecen al deudor en detrimento del acreedor. Es esto justícia? 

Lo diré mas cruelmente: a quien favorece esta justícia? El que debe algo sabe que pleiteando va a ganar años. Quiza, incluso, cuando llegue la sentencia final el acreedor ya se habra olvidado del tema o habrá fallecido, física o jurídicamente. No es infrecuente que al final,  quienes cobran o pagan son los herederos de una u otra parte. El muerto para los que sobrevivan.

Un país no puede funcionar correctamente con una justicia ineficaz. Es la primera premisa para la Seguridad jurídica, para la seguridad de las transacciones. No hay Seguridad jurídica sin un sistema judicial eficaz.

Si comparamos la eficacia de la justícia con la seguridad de las transacciones en el mundo real,  hemos de concluir que el comportamiento de los ciudadanos en nuestro país es honesto mas por convencimiento que por miedo. Dicho de otro modo:  nuestra Sociedad es notablement honesta a pesar del sistema judicial.

Publicaciones de Frederic LLoveras Homs

La nueva valoracion de fincas rusticas en suelo urbano.

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