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Negligencias Médicas: Nuestros Derechos como Pacientes

        Se considera que una negligencia médica se produce cuando un profesional sanitario actúa apartándose de los modelos o protocolos  “médicos” exigibles. Dicho comportamiento puede producirse bien por acción bien por omisión. En cualquier caso, habrá que valorar el daño tanto físico como moral que este comportamiento pueda producir en el paciente.

            El concepto “negligencia médica” es excesivamente amplio y en todo caso se refiere a acciones tales como: retraso en el diagnóstico, error o mala interpretación del mismo, prescripción inadecuada de medicamentos, infecciones intrahospitalarias, daños producidos por el material quirúrgico empleado, no seguir los protocolos de forma adecuada, transmisión de enfermedades por transfusión sanguínea, no obtención del resultado prometido en intervenciones estéticas voluntarias…

Las conductas señaladas pueden tener  diferentes grados de incidencia en el paciente y en su desarrollo, desde  un retraso leve en la curación, hasta, en los casos más graves, provocar secuelas irreversibles o incluso la muerte del propio paciente.

            Conviene puntualizar que es muy aconsejable guardar toda la documentación médica referente a la intervención, tratamiento y demás especificaciones que el facultativo o grupo de profesionales puedan facilitarnos durante todos y cada uno de los pasos que la intervención pueda requerir, incluso los pasos previos: diagnóstico inicial, comprobaciones previas… Aunque  alguno de los documentos que pasa por nuestras manos puede parecernos que carece de toda trascendencia, hay que tener en  cuenta que la importancia de los mismos puede variar en función de las circunstancias.

A la hora de reclamar una indemnización por daños a causa de una negligencia médica hay que diferenciar entre  instituciones pertenecientes a la Sanidad Pública y las que actúan como organismos privados.

En el caso de la Sanidad Pública, el procedimiento inicial para reclamar por los daños sufridos es el de Reclamación por Responsabilidad Patrimonial. Dicha reclamación se interpone ante la administración sanitaria competente y es un procedimiento administrativo que debe ser iniciado en el plazo máximo de un año.

En el caso de la sanidad privada, la forma correcta de actuar, en caso de ser necesario, sería acudir a la vía civil y presentar una Demanda por Responsabilidad Civil. En este caso habría que  diferenciar entre la responsabilidad contractual (derivada de un contrato previo) que prescribe a los 15 años y la responsabilidad extracontractual que prescribe al año de producirse la acción. En todo caso siempre existe la posibilidad de acudir a la vía penal en caso de existir algún tipo de delito tipificado en nuestro Código Penal.

Es muy importar analizar cada posible negligencia médica desde puntos de vista estrictamente profesionales y siempre contar con la opinión de un médico perito, es decir un facultativo especialista en el área sanitaria en cuestión que pueda emitir un informe con garantías. Dicho informe debería analizar de forma pormenorizada tanto el proceso que se siguió, como los resultados obtenidos, a fin de encontrar la causa, o causas, que provocaron la situación no deseada así como el grado y el tipo de responsabilidad de todos los implicados, y no solo, por ejemplo, del médico que ejecutó la última de las acciones, o del auxiliar que transportó las muestras, o del enfermero que administró este o aquel fármaco.

A la hora de calcular las indemnizaciones a percibir son varios los factores que deben tenerse en cuenta. Por un lado la edad del paciente o la estabilización o no de las secuelas son datos muy importantes a valorar. Por otro, también hay que manejar los conceptos de hospitalización, días impeditivos y días no impeditivos, ya que no existe el mismo grado de perjuicio si hemos estado hospitalizados veinte días, que si hemos tenidos unas leves molestias en una pierna durante una semana. Además deberá valorarse lo que habitualmente se denomina “lucro cesante”, es decir el daño patrimonial que se produce por la pérdida de una ganancia legitima. En todo caso conviene asesorarse antes de iniciar ningún tipo de reclamación, amistosa o no, con el fin de defender nuestros derechos con todas las garantías.

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