Contactar con un abogado
elAbogado

Acción de revisión por remuneración no equitativa. Contrato de edición.

El artículo 47 de la Ley de Propiedad Intelectual establece que:

“Si en la cesión a tanto alzado se produjese una manifiesta desproporción entre la remuneración del autor y los beneficios obtenidos por el cesionario [el editor], aquél podrá pedir la revisión del contrato y, en defecto de acuerdo, acudir al Juez para que fije una remuneración equitativa, atendidas las circunstancias del caso. Esta facultad podrá ejercitarse dentro de los diez años siguientes al de la cesión.”

Esto que contempla la ley que regula la propiedad intelectual y los derechos de autor es una excepción en el conjunto de nuestro ordenamiento, puesto que implica apartarse del principio de la autonomía de la voluntad y de la fuerza vinculante de los contratos. Ello es así porque se  persigue que el autor pueda obtener una remuneración razonable por su trabajo y, por lo tanto, una participación  en las ganancias obtenidas con la explotación de la obra que sólo puede ser, también, razonable. Se remite así que el autor no quede ajeno al éxito inesperado en la explotación de su obra mientra sel editor se beneficio de un desproporcionado enriquecimiento sin causa (de alguna manera, se suprime la especulación con la propiedad intelectual, impidiendo que una editorial “apueste” por un autor y obtenga beneficios no sólo por las ventas sino por la paupérrima regalía pactada con éste).Es decir, que aquí, por el simple hecho de existir esa desproporción entre lo que se pagó al autor y lo que percibe el editor como beneficios, se puede exigir esa revisión.

Debe, en primer lugar, intentarse dicha revisión de manera extrajudicial: que se acredite que el autor, viendo los altos beneficios que está obteniendo el editor, ha intentado negociar un porcentaje superior al pactado en su momento o una cantidad a tanto alzado. No se trata de un consejo de abogado: está previsto, como vemos en el artículo citado, que así debe ser.

Si no hay acuerdo, dice este artículo, se acudirá al juez: fundamental, por lo tanto, acreditar con burofax o correos electrónicos intercambiados entre ambos este intento previo.

Ahora bien: ¿cómo definir si existe esa desproporción para, después, fundamentar ante el juzgado cuál debiera ser una remuneración justa y equitativa?

Para ello, no se trata tanto de acreditar  los ingresos habituales en el sector y, por lo tanto, si  existe o no desproporción comparado con lo que acostumbre abonarse al autor de un sector determinado. Tampoco, y menos todavía, lo relevante será el volumen de ventas efectuado y el que se había previsto.

Lo que importa es la comparación entre los beneficios producidos al editor y la retribución pactada y percibida. Aquí, sí, deberemos tener en cuenta qué es lo habitual, pero no acreditarlo no o no acreditarlo del todo no es un obstáculo: si el autor de un libro a recibido 185.000 euros y los beneficios de la editorial superan los 9 millones de euros, sacaremos la calculadora para verificar que el autor ha obtenido un 2,055% (tomando el ejemplo de la Sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona, sección 15ª, de fecha  12 de septiembre de 2013).

¿Este 2% es desproporcionado a simple vista? Desde luego, lo parece. De hecho, la sentencia citada, sin más dice que  es manifiesta.

Y aquí es cuando nos ayudaremos de las percepciones habituales en el sector para terminar de convencernos: sabemos que en el sector editorial, lo percibido por los autores ronda el 7%  sobre el precio de venta al público (PVP), sin incluir el IVA,  esto es, más del triple.

¿Cómo acreditar que es habitual un 7% y no un 6% o un 9%? Puede desprenderse de las negociaciones entre las partes antes de frustrarse la revisión, de operaciones anteriores del autor con esa u otra editorial… o acudir a aquellas sentencias -ahora, como la citada-, en la que se da por sentado, por la prueba en ellas tenida en cuenta, que en efecto es así: se da como cierto, en todas las sentencias se dispone que es un 7%, y ya el criterio queda fijado (a veces no es tan sencillo, es verdad: queremos decir que, en cualquier caso, cualquier prueba puede valer si resulta convincente).

Estos porcentajes nos sirven para contrastar la desproporción pero es importante saber que esta acción de revisión que estamos explicando solamente procede cuando la retribución del autor se ha establecido mediante la determinación de una cantidad fija (sentencia 331/2001, de 29 de marzo).Es decir, que el porcentaje, por definición, es el que es, y podrá decirse posteriormente que era demasiado bajo: igual de bajo era al firmarse que después de venderse 3 millones de ejemplares.

Debemos decir también que la acción de revisión debe iniciarse en los 10 años siguientes a la cesión.

La sentencia de la AP de Barcelona arriba citada fue posteriormente recurrida. Nada nos desdice de lo expuesto hasta ahora, pero interesa conocer, para comprender mejor la acción de revisión,  que lo que se planteaba al Tribunal Supremo es si dicha acción  era un derecho solamente del autor o si también podía ejercerla la persona jurídica que tuviese los derechos si hubiese firmado con otra editorial (en el caso de autos, la editorial española había firmado contrato con otra editorial extranjera para  la venta en terceros países). Es decir, si también puede ejercitarla un titular  de tales derechos de autor, distinto a éste, a quien le han sido cedidos, que haya cedido por tanto alzado a un tercero determinados derechos de explotación de la obra.

 

El Tribunal Supremo, en sentencia de fecha  5 de mayo de 2016 dice lo siguiente: la acción de revisión  “no se otorga a cualquier cedente de derechos de autor, sino exclusivamente al autor, esto es, al titular originario de tales derechos, cuando concurren los requisitos“.

Últimas publicaciones de Orbea & Asociados

Los clientes que contactaron con Orbea & Asociados también contactaron con: