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Daños sobre el patrimonio histórico y cultural

El artículo 323 del Código Penal puede considerarse como el tipo básico de los delitos de daños sobre el Patrimonio Histórico.

Los elementos esenciales de este delito son:

La existencia del daño.– por daño puede entenderse toda destrucción (supone su eliminación física y violenta de una cosa), deterioro (implica una disminución del valor de una cosa por su modificación o alteración de la original), menoscabo o inutilización (anulación de la función del bien objeto de protección, haciéndolo inservible para el fin al que estaba destinado) de un bien.

La jurisprudencia ya no exige la existencia del ánimo de dañar como elemento subjetivo del injusto, bastando el dolo de consecuencias necesarias ( ya desde STS 3 de junio de 1995 y 29 de enero de 1997). Para la falta de dolo, recordemos que existe el delito por imprudencia grave (324 CP).

La ajenidad del bien.– el daño ha de causarse en un bien que no sea propiedad del sujeto activo de la acción típica, pues si el daño se causa en un bien propio de utilidad social o cultural se comete el delito del Art.289 CP . Algunos autores consideran que lo determinante para aplicar el Art. 323 CP es que el bien reúna los valores en él descritos, y si el bien los reúne, los daños que se causen, aunque el bien sea propio, se sancionará por el 323 y no por el 289, quedando éste último reservado a los danos en bienes que, no reuniendo los valores contemplados en el 323, tengan una utilidad social o cultural.

La gravedad del daño.- Los daños sobre estos bienes son muy difíciles de valorar. Cabía entender, con el autor Tasende Calvo, antes de la desaparición de las faltas, que se podía aplicar el Art. 323 CP cuando el hecho afectaba esencialmente al valor cultural del bien.  Y es que, en muchas ocasiones, es sencillamente  imposible  evaluar económicamente el daño; pero, al afectar el hecho al valor cultural e histórico del bien, obligatoriamente se llegaba a la conclusión de la sanción por el tipo penal previsto en el artículo 323 del CP : la no determinación del valor económico del daño producido no podía validarse como fundamento de la no viabilidad del castigo penal porque, sencillamente, es imposible poner un precio a la historia. Con la desaparición de las faltas,  ya no se contempla que los daños deban ser superiores a 400 euros, ni se plantea cuál es el valor económico del daño , salvo en el caso de daño por imprudencia grave (Art. 324 CP).

El objeto material protegido.– en el Art. 323 CP se extiende tanto a los bienes muebles como a los inmuebles, con la excepción de los edificios singularmente protegidos cuando el daño consista en el derribo o alteración grave, en que se aplica con preferencia el Art. 321 CP en virtud del principio de especialidad.

En los demás daños contra los edificios singularmente protegidos que no supongan el derribo o alteración grave, puede aplicarse el tipo del Art.323. En la redacción del precepto se emplean términos, algunos de ellos definidos en la legislación de Patrimonio Histórico (como los archivos, museos, bibliotecas y yacimientos arqueológicos), y otros no definidos y de aparente y difícil justificación, como los registros, centros docentes y gabinetes científicos. Junto a los danos causados en los inmuebles mencionados en el primer inciso del Art. 323 (archivo, registro, museo, biblioteca, centro docente, gabinete científico o institución análoga) se tipifican los daños en los bienes de valor histórico, artístico, cultural, científico o monumental, así como en yacimientos arqueológicos.

Tanto el artículo 321 CP como el 323 CP tienen como finalidad la protección del interés histórico y asimilados.

El tipo del 323 CP es norma genérica frente a la más específica del artículo 321 (STS de 25 de abril de 2004) y el objeto material es de mayor ámbito en el constituido por bienes de valor histórico, artístico, científico, cultural o monumental (SAP de Cádiz,Sección 4ª, de 17 de mayo de 2005).

Significa que no ha de tratarse de edificios singularmente protegidos (STS de 25 de abril de 2004 ya citada) ni es preciso que el bien esté afecto a un régimen especial de protección.

“Bienes de valor histórico, artístico, científico, cultural o monumental” son aquellos que no están incorporados al patrimonio histórico de manera expresa por una declaración administrativa. No se requiere, por lo tanto, la existencia de normas administrativas que califiquen bien como de valor histórico, artístico, científico, cultural o monumental (AAP Las Palmas 2ª, de 3 de mayo de 2005).  No significa que tengan  menos valor,sino que  aún no se han incorporado de manera formal y explícita, a través de la declaración correspondiente, al catálogo. , sin que esto excluya una incorporación futura o que en todo caso por su valor intrínseco formen parte del patrimonio histórico, artístico o cultural de los pueblos de España, como lo define el artículo 46 de la C.E.

En definitiva, se trata de conceptos normativos pendientes de valoración cuyo contenido y alcance corresponde ser fijado en cada caso. Ambos tipos son delitos homogéneos, en los que se distingue únicamente por la clasificación administrativa.

Ignacio Molano Ponce de León

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