Las multas de tráfico

Lo que coloquialmente llamamos multas son sanciones, normalmente económicas, impuestas por un órgano administrativo por la comisión de una infracción de las normas de circulación vial. Por tanto, se enmarcan dentro del campo del derecho administrativo.


Multas y procedimiento sancionador

La multa se impone a través de un procedimiento sancionador. Dicho procedimiento se inicia con la notificación. En caso de que no te hayan parado o, si aún parándose el policía no te entregó la denuncia, dicha notificación te llegará por correo certificado.
Cuando recibes la notificación se inicia el plazo para presentar alegaciones o para pagar la multa. En caso de querer recurrir perderás el derecho al 50% de bonificación, por lo que únicamente debes recurrir si crees que hay causas tasadas para ello. De todas formas, es conveniente antes de emprender cualquier acción consultar con un abogado, ya que él puede conocer motivos para recurrir en tu caso que únicamente son apreciables por un profesional. El plazo para recurrir se especifica en el reverso de la notificación.
Al margen del derecho a presentar alegaciones, también se puede interponer recurso administrativo y, si la administración sigue desestimando nuestras pretensiones, se agota la vía administrativa, lo que conlleva que ya no podremos recurrir más la sanción y únicamente podremos acudir a los tribunales de lo contencioso-administrativo.
En cuanto a la notificación, esta debe ser fehaciente, por lo que si te llega por correo ordinario no podríamos considerarla como tal. Con fehaciente queremos decir que la administración debe poder demostrar que se te ha comunicado la apertura del procedimiento sancionador, por lo que una carta en el buzón no sería válido al no poderse comprobar que la has recibido. De la misma manera ocurre con las multas que se dejan en el parabrisas del coche. Por ello, si no se te ha entregado personalmente por el agente en el momento de la comisión de la infracción, la administración debe enviar la notificación por correo certificado con acuse de recibo. De todas formas, si la administración no encuentra al infractor puede notificar por edictos.
Por tanto, todas y cada una de las actuaciones ante la administración, así como los motivos alegados por la infracción requieren de un conocimiento jurídico y técnico. De esta manera, es altamente recomendable contar con la asistencia de un abogado para dirigir las actuaciones contra la administración, aunque para algunas acciones la ley no requiera asistencia letrada.


Algunos motivos para recurrir una multa

Existen varios motivos para recurrir una multa de tráfico, aún cuando la infracción haya sido cometida. A modo de ejemplo expondremos algunos motivos:

  • 1) En caso de que el órgano sancionador no cumpla los plazos, por ejemplo de notificación desde la comisión de la infracción, prescribirá la sanción.
  • 2) Defectos formales en la notificación, como no indicar los órganos y plazos para recurrir la sanción.
  • 3) En caso de que se haya iniciado el procedimiento sancionador por denuncia de un agente, éste debe ratificarse posteriormente a modo de prueba, cuando no existen pruebas gráficas de la infracción. En ocasiones el agente contradice su versión inicial, lo que da pie a recurrir por falta de pruebas.
  • 4) Que no seas el conductor que cometió la infracción. Si no te pararon e identificaron en el momento, puedes alegar que no eras tú quien conducía el vehículo. De todas formas, con la simple alegación no basta, ya que habrá que identificar al conductor.

    • Como vemos, cuando queramos recurrir una multa necesitaremos de los conocimientos de un abogado especializado en recurso de multas, ya que conocen los métodos y formas más adecuados para ello, ya sea en base a motivos de fondo o de forma